jueves, 9 de febrero de 2017

Flexibilidad y equilibrio

 

"El Rorschach implica indiscutiblemente un examen de la personalidad, pero para realizarlo en forma efectiva, el examinador necesita, antes que nada, lograr que el sujeto en estudio se exprese libremente, con el mínimo de esfuerzo. Esto puede lograrse mejor asumiendo el papel de anfitrión cuya función es servir y ayudar a su invitado, olvidándose de sí mismo en el cumplimiento de su función".
Theodora Alcock

Mucho se habla acerca de la importancia de tomar en cuenta la actitud del examinado durante la administración del Psicodiagnóstico de Rorschach, pero no tanto de cuánto puede llegar a influir el modo en que se desempeña el examinador en la cantidad y calidad de la producción del primero.

Por supuesto que más allá del manejo de la situación por parte del examinador durante la prueba, hay ciertas variables que no dependen de él, sino que están determinadas por la modalidad del funcionamiento psíquico del examinado y por las circunstancias en las que se encuentra al momento del test, pero hay otras que sí tienen que ver con él, y es en relación con ellas que tenemos que trabajar responsablemente.

Ser flexible para adaptarse a los requerimientos de las distintas etapas de la administración y mantener un curso centrado y equilibrado entre márgenes representados por posturas extremas riesgosas, podrían ser algunas de las claves orientadoras para cumplir correctamente con las pautas que el rol de examinador implica.

El objetivo de la Administración propiamente dicha: recoger el material constituido por las respuestas principales, conduce a que en esta etapa lo imprescindible sea mostrarse lo más receptivo posible. Por otro lado, es de esperar que sea el examinado quien determine las características del campo. Entre la intromisión y el aislamiento, que serían dos polos indeseables tenemos que ubicarnos en una zona intermedia de apertura en donde nuestro silencio sea cordial, atento y sostenedor, nunca frío ni indiferente. Recordemos que tomar un Rorschach no debería tratarse de cumplir con un trámite, sino de una oportunidad para promover y presenciar un acto creativo mediante el cual la persona que está frente a nosotros intenta mirarse a sí misma y darse a conocer.

En el Interrogatorio, como sabemos, se requiere poseer destreza en lo atinente a la clasificación para poder formular las preguntas específicas necesarias para estar luego en condiciones de clasificar a las respuestas correctamente. Aquí los peligros pasan por preguntar demasiado poco y no recabar la información suficiente o por presionar demasiado, llegando incluso a sugestionar al examinado para que responda de alguna manera en particular.

El Examen de límites no es tan complejo. Aquí solo hace falta tener buena memoria para tener en mente los elementos esperables faltantes que debemos tratar de encontrar. Quizás la única dificultad en esta última etapa tenga que ver con la necesidad de ser más directivos y de detentar al preguntar y solicitar respuestas una postura más firme que en las etapas anteriores.

No está demás decir que lo que siempre habría que evitar sería caer en una actitud exigente y juzgadora que remitieran al examinado a vivencias de examen escolar o a malos recuerdos de situaciones en las que se sintió criticado o subestimado. Este error de nuestra parte podría llegar a paralizarlo o a distorsionar totalmente su manera de responder.

Por último, creo que una vez terminada la administración oficial podemos seguir conversando con el examinado, ya sea para distendernos después de una tarea compleja que puede haber conllevado una cierta tensión, como para recabar más datos que los obtenidos hasta el momento.

Es importante que el examinador seleccione y ponga ahora sobre la mesa las cosas que hayan llamado su atención por algún motivo durante la prueba (respuestas, contenidos, gestos, etc.) para preguntar sobre ellas libremente y fuera de programa si así lo desea.

También puede suceder que el examinado hable espontáneamente acerca del trabajo realizado o de cómo se sintió al hacerlo. Con respecto a este punto sabemos que se nos presentan los casos más variados, desde el examinado traumatizado que nos pide por favor que no volvamos a mostrarle unos dibujos tan feos, hasta el que sonríe expresando con satisfacción: “¡Qué divertido! Es como un juego…”.

Sea como fuere, intentemos ser gentiles y dar lo mejor de nosotros para que la experiencia de pasar por el Rorschach sea la de un encuentro, serio pero agradable.




RoApp es una aplicación para Tablet dirigida a psicólogos y estudiantes de psicología que facilita el aprendizaje y la utilización del Psicodiagnóstico de Rorschach (Escuela argentina).  Está disponible en tiendas (Google Play y App Store) para ser descargada en dispositivos que utilicen sistema operativo Android o iOS:
 
 

 

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