lunes, 6 de febrero de 2017

El Rorschach y la clínica.

 
 
Atender pacientes es un trabajo hermoso pero complejo, y es difícil tanto prepararse para él como desempeñarlo.
 
Tardamos años en estudiar para ser terapeutas y luego nos lleva mucho tiempo volvernos duchos con la práctica y adquirir experiencia. Por eso es conveniente que en este proceso estemos abiertos para aprovechar al máximo todos los saberes y todas las técnicas que estén a nuestro alcance.
 
Uno de los instrumentos auxiliares que podemos adoptar en nuestro camino profesional es el Psicodiagnóstico de Rorschach, que tantos servicios presta al psicólogo o al psicoanalista que logra integrarlo satisfactoriamente en su trabajo clínico.
 
Todos estamos familiarizados con su utilidad para arribar a un diagnóstico, pero conviene detenerse para tomar en consideración que al respecto no solo cuenta su posibilidad de detectar rasgos patológicos del examinado sino también su idoneidad para revelar sus recursos disponibles y latentes[1], su inteligencia, imaginación y creatividad, su manera de expresarse y de vincularse con los demás.
 
Otra virtud del Rorschach es su capacidad de insertarse directamente en el campo y servir, en consecuencia, de pequeño experimento transferencial y contratransferencial apto para captar indicios que permitan expedirse a propósito del pronóstico terapéutico.
 
Hay otros beneficios que proporciona el Rorschach que no son tan frecuentemente mencionados.
 
Uno de ellos es el de poder transformarse en un elemento intermediario facilitador de la comunicación entre paciente y terapeuta.
 
Sucede con cierta frecuencia que a partir de las producciones dadas en respuesta al Rorschach o a las preguntas del examinador, los pacientes se sienten motivados a hablar de cosas que no habían mencionado en las entrevistas iniciales. Suele tratarse de puntos sensibles, importantes, pero que por diferentes razones requieren del soporte representacional de las manchas para poder salir a la luz y ser contados.
 
En otras ocasiones nos topamos con respuestas en las que los pacientes intentan de un modo u otro hacernos comprender lo que piensan y sienten, los principales conflictos y tribulaciones que los aquejan en un momento dado.
 
Por ejemplo, un paciente diagnosticado hace poco con la enfermedad de Alzheimer nos mostrará su preocupación en relación con la memoria a través de respuestas autorreferenciales que remiten a recuerdos de su infancia.
 
En otro caso, una paciente neurótica describirá gráficamente en el Rorschach que se le administró en su tercer año de análisis el malestar que padece en razón de las desmedidas exigencias que se autoimpone, mediante una respuesta a la lámina III en la que seres fantásticos imparten con severidad órdenes a dos mozos-esclavos.
 
También es factible la utilización por parte del analista de algunos elementos o características de las respuestas del paciente al Rorschach en la formulación de interpretaciones u otro tipo de intervenciones, como si se tratara de cualquier otro tipo de material proporcionado por el paciente: asociación, relato de sueño, etc.
 
Además, en el transcurso del tratamiento el Rorschach puede ser administrado más de una vez, sirviendo la comparación entre el primer test y los sucesivos retests (en sus aspectos cuantitativos y cualitativos) como una herramienta de inestimable valor para dar cuenta del cambio psíquico del paciente a lo largo del tiempo.
 
Así, por ejemplo, comprobaremos como una paciente con dificultades para conectarse con su femineidad brindará en su tercer Rorschach en la lámina II en posición invertida respuestas de mujeres más vitales que en el segundo, siendo que en primero no veía ni siquiera figuras femeninas.
 
Otra paciente que presentaba dificultades en sus estudios universitarios incrementará en sus sucesivos Rorschach la cantidad de determinantes de Movimiento humano y la calidad formal de sus respuestas, en paralelo con sus notorios avances en el ámbito académico.
 
Para terminar, no olvidemos mencionar el atractivo que puede ofrecer el Rorschach al investigador que mora en mayor o menor medida en el fuero íntimo de cada psicoterapeuta. De la unión de lo pensado a partir de la clínica con lo observado e inferido en el Rorschach, pueden surgir tanto ideas fecundas para ser desarrolladas y organizadas sistemáticamente, como puntos de partida hacia nuevos descubrimientos en la investigación creadora. Si queremos tener la dicha de encontrar alguno de estos últimos, bien nos valdrá recordar las palabras de Theodor Reik: “nuestras mentes desarrollan nuevas pautas solo cuando las dejamos en libertad[2].


[1] Coincido con Ignacio Matte-Blanco en que la salud metal no puede definirse por la ausencia de patología, sino más bien a partir del pleno despliegue de las propias potencialidades.
[2] Aventuras en la investigación psicoanalítica.
 
 

 
 

RoApp es una aplicación para Tablet dirigida a psicólogos y estudiantes de psicología que facilita el aprendizaje y la utilización del Psicodiagnóstico de Rorschach (Escuela argentina).  Está disponible en tiendas (Google Play y App Store) para ser descargada en dispositivos que utilicen sistema operativo Android o iOS:
 
 

 

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